Monday, July 14, 2014

Sobre el Mundial que ya es historia



Quedan 1425 días para Rusia 2018, y empieza la cuenta regresiva porque hace falta el Mundial. Reuniones organizadas para que no haya conflicto de horario con los partidos, restaurantes seleccionados dependiendo del televisor y la calidad de la señal, conversaciones con extraños sobre el partido que pasó (en un país que lo primera lección es a no hablar con extraños), discusiones sobre el mejor gol, sobre si fue penal de Márquez a Robben, sobre si fue gol de Yepes, sobre que tan culpable fue el árbitro de la eliminación de Colombia. A todo esto habrá que ponerle una larga pausa, pero antes, para extender por unos minutos más este Mundial quisiera destacar algunos aspectos: 
 
Alemania una maquina de jugar al fútbol. Menotti dijo “El fútbol representa la cultura de un país”, esta es la Alemania campeona: simple, eficiente, optimizadora (no hay un pase de mas, o un lujo innecesario), trabajo en equipo, proyecto a largo plazo, estrategia que se ejecuta y se mide (no se queda en un Power Point). Leí de una periodista “ya no se gana un mundial con un jugador descubierto en un potrero”. Muy cierto, los alemanes fabricaron estos jugadores en un proyecto a largo plazo, y que tenía por objeto un equipo más técnico y con mayor volumen ofensivo, es decir, agregaron estas características manteniendo su ADN: la fuerza física y mental, más una defensa casi perfecta. Ni un sobreviviente de Auschwitz podría negar que Alemania fue de lejos el mejor equipo del mundial. 

Juega con el corazón no con las piernas. Mascherano es el mejor representante del fútbol argentino. Puede que Messi tenga el talento de Maradona pero el corazón lo heredó Mascherano. Hace más de cuatro año Maradona dijo “Argentina es Mascherano +10” todos se le burlaron, una vez terminó el partido contra Holanda las palabras de Maradona sonaron con más fuerza. Él es sinónimo de pundonor, tiene los guevos que le faltan a Messi. (La primera frase la tomé de este comercial: https://www.youtube.com/watch?v=KdrhT3-u05A)

El jugador que enamoró al mundo. Más de una amiga no colombiana escribió “Amo a James”. Cómo no quererlo si tiene todas las cualidades que enamoran: alegría, compromiso, generosidad, talento, ternura, responsabilidad y entrega. Tal vez mucho se lo deba a su padre (ex futbolista Selección Colombia juvenil de 1985) quien tenía problemas con el alcohol. En la vida se aprende por imitación o por oposición, especulo que James se alejó del trago y de las malas amistades evitando repetir los errores de su padre, gracias a esto estamos ante el mejor jugador de la historia de Colombia. Lo que siempre debe producir más que una sonrisa es pensar que le quedan ocho años de fútbol de primer nivel. (Goleador del Mundial con seis goles, en cinco partidos consecutivos, además de dos asistencias. Grande entre los grandes).
 
La frase que resume el Mundial. La dijo Gary Lineker delantero inglés quien fue goleador de México 86 (jugando cinco partidos) “el fútbol es un deporte de once contra once donde siempre ganan los alemanes”. 

La FIFA se escribe con F de Fiasco. Lo del premio a Messi a mejor jugador del Mundial, parece un mal chiste. Ni su abuelo se lo daba. Ni merece estar en el once ideal, por encima de él estuvieron: Kroos, Mueller, James y Robben.

La paradoja fue su gran defensa y sus pocos goles. Mucho se hablaba de los cuatro fantásticos (Messi, Agüero, Higuaín y Di Maria) y mucho se criticaba la defensa de Argentina, pues al final el equipo llegó a la instancia final, más por el acople de Garay, la experiencia de Demichelis, la valentía de Rojo (gran jugador) que por la zurda de Messi, los enganches de Agüero o la definición de Higuaín.  

En el fútbol sigue pesando la historia y lo mental. Brasil eliminó a Colombia por camiseta, claro el árbitro también metió mano, pero la derrota se da en gran parte porque Colombia pensó que jugaba contra Brasil en Brasil, en una instancia a la que nunca había llegado. Nunca antes Colombia en lo futbolístico había sido tan superior a Brasil, sin embargo perdió. La historia sigue pesando. Uruguay siempre compite pensando que puede ganar, porque en su ADN tiene dos copas de mundo, no importa que ni los padres de los jugadores las hayan visto, eso es lo que dice la historia, y la historia es el soporte de la mentalidad. Los charrúas juegan a vencer sin importar el rival o las circunstancias. A Colombia la falta de historia le afectó lo mental, y salió eliminado. 

La humillación ya todos la conocen. Para dimensionarla con datos del Mundial solo tres equipos se fueron al primer tiempo perdiendo por cinco o más goles: Haití (1974), Zaire (1974) y Brasil (2014). (Fuente: Misterchip).

La revelación tica. Costa Rica salió invicto del Mundial jugando contra tres ex campeones del mundo y Holanda (El grande sin corona). Se metió a cuartos de final y tuvo al mejor arquero del torneo: Keylor Navas (un fenómeno, atajaba hasta las acciones invalidadas). Un equipo corto y simple, que dejaba pocos espacios, y que arriba aprovechaba la explosión de Campbell (uno de mis favoritos) y la inteligencia de Bryan Ruiz. Ni el más optimista de los ticos esperaba esta actuación antes del Mundial.  

Necesitan una consultoría en comunicación estratégica. Lo del mordisco de Suarez fue lamentable, no sólo por la parte “ética” sino por la privación de ver a un jugador tan completo  (es el jugador que más disfruto ver), tiene gol, pase gol, tiro libre, cabezazo, marca, sacrificio, guevos, le paga con derecha e izquierda, él sólo le ganó a Inglaterra y le puede ganar a cualquiera. El error estuvo en las declaraciones de los dirigentes y futbolistas uruguayos negando lo innegable, diciendo que algo registrado en imágenes no sucedió, que fue un accidente y no algo intencional (cuando era reincidente). Luego hablando de un complot de la FIFA para sacar a Suarez pues en cuartos se enfrentarían a Brasil, cuando aún no habían jugado contra Colombia en octavos. El mensaje debió ser “Un mordisco no es convencional, no es típico de este deporte, es una reacción primitiva pero también humana, de un jugador que siempre quiere ganar y reaccionó así ante la impotencia. Una acción desafortunada que no pone en riesgo a su rival. La sanción de la FIFA debe ser proporcional en como la falta afecta la integridad del futbolista, y no si es heterodoxa o reincidente”.

La confianza y la paciencia rinden frutos. Pregúntenle a Sabella como le respondió Romero, o a Pekerman como lo hizo Yepes. Jugadores cuestionados por periodistas e hinchas hasta el punto que decían “No tienen nivel para siquiera estar entre los 23 convocados”. Ambos técnicos respondieron a las críticas ratificándolos en la titular, Romero y Yepes en agradecimiento jugaron al nivel más alto de sus carreras. 

La oportunidad que dejaron pasar. La iglesia católica era tan anacrónica que venía en caída libre. Había más conexión entre un pastuso y un costeño, que entra la iglesia y sus seguidores. Todo empezó a cambiar con la llegada de Francisco I (con la elección del nombre se venía un líder más cercano al pueblo). Un Papa que vive en el presente, que sabe conectar con la gente y quien lidera un proceso de revivir la fe católica. Que poca inteligencia no haber ido a la final del mundial en compañía de Benedicto XVI. La iglesia católica dejo ir una oportunidad de oro, ellos deben aceptar que el fútbol mueve más masas que la fe católica.

El mejor gol fue el de Holanda contra España. La parada de pecho y la media vuelta de James contra Uruguay fue fabulosa. Pero el cabezazo de Van Persie contra España, y la forma como gira la cabeza tras un centro desde el medio campo no tiene competencia.

El once ideal del Mundial liderado por el campeón del mundo. Jugando un 3-5-2 que puede tener muchas variaciones: Navas (Costa Rica); Hummels (Alemania), de Vlaar (Holanda), Yepes (Colombia); Pogba (Francia), Mascherano (Argentina), Kroos (Alemania), James (Colombia), Mueller (Alemania); Robben (Holanda) y Benzema (Francia).

La reflexión uno. Como sociedad Colombia debe evaluar su actitud ante el 1-7 que sufrió Brasil, algo debe andar mal cuando hay un ánimo revanchista tan grande y explicito. La gente quería más goles, que la masacre fuera mayor, deseaban más sangre. Una sociedad que desconoce la compasión. Como hincha de Colombia lamento la humillación de los brasileros, porque conozco el dolor, porque sé como se pega a la piel y como arde cada vez que se recuerda.

La reflexión dos. Pobres aquellos que no les gusta el fútbol, pues no entienden gran parte de la vida. La felicidad en cada gol que hizo la Selección Colombia, es una sensación única. Mirar para atrás y pensar “ganamos”, es una alegría tan grande que el cuerpo se demora en asimilarla.   

La frase de Sócrates.  Brasil debe volver a su esencia a su juego generoso y de ataque, olvidar a Scolari y a Parreira, y volver a ganar un Mundial como el del 70, o emular esa equipo del 82 donde jugó Socrates, un genio dentro y fuera de la cancha. Acá una frase suya que va más allá del fútbol: “Lo único que uno se lleva de esta vida es el amor de los amigos”.

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