Monday, July 14, 2014

Sobre el Mundial que ya es historia



Quedan 1425 días para Rusia 2018, y empieza la cuenta regresiva porque hace falta el Mundial. Reuniones organizadas para que no haya conflicto de horario con los partidos, restaurantes seleccionados dependiendo del televisor y la calidad de la señal, conversaciones con extraños sobre el partido que pasó (en un país que lo primera lección es a no hablar con extraños), discusiones sobre el mejor gol, sobre si fue penal de Márquez a Robben, sobre si fue gol de Yepes, sobre que tan culpable fue el árbitro de la eliminación de Colombia. A todo esto habrá que ponerle una larga pausa, pero antes, para extender por unos minutos más este Mundial quisiera destacar algunos aspectos: 
 
Alemania una maquina de jugar al fútbol. Menotti dijo “El fútbol representa la cultura de un país”, esta es la Alemania campeona: simple, eficiente, optimizadora (no hay un pase de mas, o un lujo innecesario), trabajo en equipo, proyecto a largo plazo, estrategia que se ejecuta y se mide (no se queda en un Power Point). Leí de una periodista “ya no se gana un mundial con un jugador descubierto en un potrero”. Muy cierto, los alemanes fabricaron estos jugadores en un proyecto a largo plazo, y que tenía por objeto un equipo más técnico y con mayor volumen ofensivo, es decir, agregaron estas características manteniendo su ADN: la fuerza física y mental, más una defensa casi perfecta. Ni un sobreviviente de Auschwitz podría negar que Alemania fue de lejos el mejor equipo del mundial. 

Juega con el corazón no con las piernas. Mascherano es el mejor representante del fútbol argentino. Puede que Messi tenga el talento de Maradona pero el corazón lo heredó Mascherano. Hace más de cuatro año Maradona dijo “Argentina es Mascherano +10” todos se le burlaron, una vez terminó el partido contra Holanda las palabras de Maradona sonaron con más fuerza. Él es sinónimo de pundonor, tiene los guevos que le faltan a Messi. (La primera frase la tomé de este comercial: https://www.youtube.com/watch?v=KdrhT3-u05A)

El jugador que enamoró al mundo. Más de una amiga no colombiana escribió “Amo a James”. Cómo no quererlo si tiene todas las cualidades que enamoran: alegría, compromiso, generosidad, talento, ternura, responsabilidad y entrega. Tal vez mucho se lo deba a su padre (ex futbolista Selección Colombia juvenil de 1985) quien tenía problemas con el alcohol. En la vida se aprende por imitación o por oposición, especulo que James se alejó del trago y de las malas amistades evitando repetir los errores de su padre, gracias a esto estamos ante el mejor jugador de la historia de Colombia. Lo que siempre debe producir más que una sonrisa es pensar que le quedan ocho años de fútbol de primer nivel. (Goleador del Mundial con seis goles, en cinco partidos consecutivos, además de dos asistencias. Grande entre los grandes).
 
La frase que resume el Mundial. La dijo Gary Lineker delantero inglés quien fue goleador de México 86 (jugando cinco partidos) “el fútbol es un deporte de once contra once donde siempre ganan los alemanes”. 

La FIFA se escribe con F de Fiasco. Lo del premio a Messi a mejor jugador del Mundial, parece un mal chiste. Ni su abuelo se lo daba. Ni merece estar en el once ideal, por encima de él estuvieron: Kroos, Mueller, James y Robben.

La paradoja fue su gran defensa y sus pocos goles. Mucho se hablaba de los cuatro fantásticos (Messi, Agüero, Higuaín y Di Maria) y mucho se criticaba la defensa de Argentina, pues al final el equipo llegó a la instancia final, más por el acople de Garay, la experiencia de Demichelis, la valentía de Rojo (gran jugador) que por la zurda de Messi, los enganches de Agüero o la definición de Higuaín.  

En el fútbol sigue pesando la historia y lo mental. Brasil eliminó a Colombia por camiseta, claro el árbitro también metió mano, pero la derrota se da en gran parte porque Colombia pensó que jugaba contra Brasil en Brasil, en una instancia a la que nunca había llegado. Nunca antes Colombia en lo futbolístico había sido tan superior a Brasil, sin embargo perdió. La historia sigue pesando. Uruguay siempre compite pensando que puede ganar, porque en su ADN tiene dos copas de mundo, no importa que ni los padres de los jugadores las hayan visto, eso es lo que dice la historia, y la historia es el soporte de la mentalidad. Los charrúas juegan a vencer sin importar el rival o las circunstancias. A Colombia la falta de historia le afectó lo mental, y salió eliminado. 

La humillación ya todos la conocen. Para dimensionarla con datos del Mundial solo tres equipos se fueron al primer tiempo perdiendo por cinco o más goles: Haití (1974), Zaire (1974) y Brasil (2014). (Fuente: Misterchip).

La revelación tica. Costa Rica salió invicto del Mundial jugando contra tres ex campeones del mundo y Holanda (El grande sin corona). Se metió a cuartos de final y tuvo al mejor arquero del torneo: Keylor Navas (un fenómeno, atajaba hasta las acciones invalidadas). Un equipo corto y simple, que dejaba pocos espacios, y que arriba aprovechaba la explosión de Campbell (uno de mis favoritos) y la inteligencia de Bryan Ruiz. Ni el más optimista de los ticos esperaba esta actuación antes del Mundial.  

Necesitan una consultoría en comunicación estratégica. Lo del mordisco de Suarez fue lamentable, no sólo por la parte “ética” sino por la privación de ver a un jugador tan completo  (es el jugador que más disfruto ver), tiene gol, pase gol, tiro libre, cabezazo, marca, sacrificio, guevos, le paga con derecha e izquierda, él sólo le ganó a Inglaterra y le puede ganar a cualquiera. El error estuvo en las declaraciones de los dirigentes y futbolistas uruguayos negando lo innegable, diciendo que algo registrado en imágenes no sucedió, que fue un accidente y no algo intencional (cuando era reincidente). Luego hablando de un complot de la FIFA para sacar a Suarez pues en cuartos se enfrentarían a Brasil, cuando aún no habían jugado contra Colombia en octavos. El mensaje debió ser “Un mordisco no es convencional, no es típico de este deporte, es una reacción primitiva pero también humana, de un jugador que siempre quiere ganar y reaccionó así ante la impotencia. Una acción desafortunada que no pone en riesgo a su rival. La sanción de la FIFA debe ser proporcional en como la falta afecta la integridad del futbolista, y no si es heterodoxa o reincidente”.

La confianza y la paciencia rinden frutos. Pregúntenle a Sabella como le respondió Romero, o a Pekerman como lo hizo Yepes. Jugadores cuestionados por periodistas e hinchas hasta el punto que decían “No tienen nivel para siquiera estar entre los 23 convocados”. Ambos técnicos respondieron a las críticas ratificándolos en la titular, Romero y Yepes en agradecimiento jugaron al nivel más alto de sus carreras. 

La oportunidad que dejaron pasar. La iglesia católica era tan anacrónica que venía en caída libre. Había más conexión entre un pastuso y un costeño, que entra la iglesia y sus seguidores. Todo empezó a cambiar con la llegada de Francisco I (con la elección del nombre se venía un líder más cercano al pueblo). Un Papa que vive en el presente, que sabe conectar con la gente y quien lidera un proceso de revivir la fe católica. Que poca inteligencia no haber ido a la final del mundial en compañía de Benedicto XVI. La iglesia católica dejo ir una oportunidad de oro, ellos deben aceptar que el fútbol mueve más masas que la fe católica.

El mejor gol fue el de Holanda contra España. La parada de pecho y la media vuelta de James contra Uruguay fue fabulosa. Pero el cabezazo de Van Persie contra España, y la forma como gira la cabeza tras un centro desde el medio campo no tiene competencia.

El once ideal del Mundial liderado por el campeón del mundo. Jugando un 3-5-2 que puede tener muchas variaciones: Navas (Costa Rica); Hummels (Alemania), de Vlaar (Holanda), Yepes (Colombia); Pogba (Francia), Mascherano (Argentina), Kroos (Alemania), James (Colombia), Mueller (Alemania); Robben (Holanda) y Benzema (Francia).

La reflexión uno. Como sociedad Colombia debe evaluar su actitud ante el 1-7 que sufrió Brasil, algo debe andar mal cuando hay un ánimo revanchista tan grande y explicito. La gente quería más goles, que la masacre fuera mayor, deseaban más sangre. Una sociedad que desconoce la compasión. Como hincha de Colombia lamento la humillación de los brasileros, porque conozco el dolor, porque sé como se pega a la piel y como arde cada vez que se recuerda.

La reflexión dos. Pobres aquellos que no les gusta el fútbol, pues no entienden gran parte de la vida. La felicidad en cada gol que hizo la Selección Colombia, es una sensación única. Mirar para atrás y pensar “ganamos”, es una alegría tan grande que el cuerpo se demora en asimilarla.   

La frase de Sócrates.  Brasil debe volver a su esencia a su juego generoso y de ataque, olvidar a Scolari y a Parreira, y volver a ganar un Mundial como el del 70, o emular esa equipo del 82 donde jugó Socrates, un genio dentro y fuera de la cancha. Acá una frase suya que va más allá del fútbol: “Lo único que uno se lleva de esta vida es el amor de los amigos”.

Thursday, June 26, 2014

Sobre siete lecciones de la primera ronda



Suficiente se ha hablado del fútbol que acaba de pasar. Basta ya de memes sobre la mordida de Suárez, de compartir el link de los bailes de Colombia. Suficiente de las notas mediocres de los periodistas que ocupan los noticieros, donde abunda la harina y se ausentan las neuronas. Suficiente de Guerrero y Marocco, periodistas que nunca debieron dejar la provincia, que incitan a la mediocridad, y que se ganan la vida repitiendo lugares comunes, y perogrulladas “quien meta el primer gol tiene más posibilidades de ganar” o “ambos equipos tienen chances de victoria”. Acá quiero compartir siete conclusiones de la primera ronda que se pueden extrapolar a otros aspectos de la vida, estás lecciones ya son conocidas, el valor está en ver como estas dos semanas de Mundial las ratifican y les siguen dando vigencia.   

1. El primer paso es mental. Sampaoli al enterarse que jugaba contra España y Holanda dijo: “jugamos contra el campeón del mundo y el subcampeón, pero vamos a pasar de primeros”, el equipo chileno pasó de segundo pero clasificó en un grupo durísimo, y no pasó en junio, pasó en diciembre con la mentalidad de su director técnico. Esto me recuerda un perfil que hizo Héctor Abad sobre Vargas Llosa al ganarse el premio Nobel, en él decía “para ser genio, primero hay que creerse genio”.

2. A los medios les interesa más vender una noticia interesante que divulgar una verídica. Una periodista de AP, con la que estudié en EE.UU, me dijo “The first thing you do in journalism is keep the story interesting”, e ideal que esto vaya de la mano de la veracidad, pero si no..….  Fue lo mismo que hicieron varios medios al ver el llanto de Serey Die (léase berreada) durante el himno de Costa de Marfil. Era mucho más fácil divulgar que el llanto era por el fallecimiento de su padre hace dos horas, que la verdad “aburrida” y menos interesante que lloraba de emoción al oír el himno de su país. En esto se equivocaron referentes del periodismo deportivo como: L'Equipe, Gazzetta Sport, Daily Mail, The Telegraph y O Globo. Los medios venden noticias, y como todo vendedor en ocasiones se alejan de la verdad para que un producto opaco pueda brillar.

3. Querer al jefe aumenta la productividad. Pasar del papelón de la eliminación a poner en jaque al súper favorito Brasil y avanzar a la segunda ronda, tiene un nombre: “Piojo” Herrera. Hace ochos meses dos goles de EE.UU a Panamá en los últimos minutos salvaron a México de la humillación. La Federación Mexicana desesperada le dio la dirección técnica al “Piojo” Herrera, y éste con la misma materia prima pasó del fracaso a la clasificación a octavos con un equipo equilibrado y sólido. Bruno Marioni, quien jugó muchos años en la Liga Mexicana, atribuyó el éxito de México al carisma de Herrera, pues según él “todos los jugadores lo quieren”. Esto es clave, tanto en el fútbol como en cualquier otra profesión, si el empleado quiere al jefe le da resultados, pues los éxitos son gracias a las personas que dan lo máximo de sí mismos. Bien lo dijo Asprilla “uno necesita un técnico por el que uno se haga matar en la cancha”.

4. El que no innova, el que no se adapta está destinado a fracasar. El presidente de General Motors confesó en una entrevista (en la Revista Portafolio) que siempre le regala a sus vicepresidentes el libro “solo los paranoicos sobreviven”, un libro que cuenta sobre la filosofía de negocios de Intel. A del Bosque le hubiera servido el libro. Una España lenta y predecible se fue muy rápido del Mundial a pesar de tener a un genio como Iniesta. Vicente del Bosque la tenía muy difícil, es duro cambiar en la victoria, es igual que detectar una enfermedad que no manifiesta síntomas. Tal vez con un poco de paranoia, del Bosque se habría dado cuenta que desde la Eurocopa, a pesar del campeonato, el equipo venía con falencias. Le faltó renovación, dejó por fuera a Isco, Lloretente y Negredo. No adaptó alternativas de ataque en su sistema de juego. La eliminación del campeón del mundo me recuerda una frase que le atribuyen a Darwin “quien sobrevive no es el más fuerte, ni el más inteligente sino quien mejor se adapta al cambio”.

5. No importa lo que se es, sino lo que se quiere y se puede ser. En un libro de Bukowski de “Woman”, en una pelea, se tiene la siguiente discusión: “You don’t understand. I’m going to be great. I have more potential than you have!’ ‘Potential,’ I said, ‘doesn’t mean a thing. You’ve got to do it. Almost every baby in a crib has more potential than I have”. La frase es cierta, muchas de las personas mediocres mueren teniendo potencial. Sin embargo, Pekerman pasó de ser taxista a dirigir dos mundiales, donde tiene el record de 8 partidos consecutivos (5 con Argentina y 3 con Colombia) sin perder (sólo superado por un técnico que tiene 9, y a Pekerman le queda al menos un partido más). Él nunca se visualizó como taxista, era un trabajo transitorio para ser lo que en verdad siempre fue: un gran director técnico.

6. Colombia es un país de alcohólicos. Lo preocupante es que muchos ven esta enfermedad como una virtud. Se hacen chistes flojos “es mejor ser borracho conocido que alcohólico anónimo”. Existe la cultura de es más hombre quien “tumba” al otro, es decir, quien tiene la capacidad de ingerir más y más alcohol sin parar. La cultura de un país que toma sin comer “no se me dañan los tragos”. Parece increíble que para evitar desmanes, riñas y muertes, se tomen medidas drásticas como la ley seca, y en muchos sitios toque de queda. La explicación es simple: el aguardiente ha matado más gente que las FARC. Sólo en Bogotá, mucha gente estaba furiosa por la ley seca de Petro, pues había frustración que no se podía empezar a tomar un jueves a las 11am. Esto lo tiene muy claro Enrique Peñalosa a quien le preguntaron sobre los problemas del país y dijo “Los padres toman mucho y consienten muy poco a sus hijos”.

7. Solo se conoce la felicidad, si primero se desciende al infierno. Muchos pueden alegrarse, subirse al bus de la victoria, salir a la calle echar harina, y tener una disculpa más para emborracharse y estar con los seres queridos. Otros pueden ir a Brasil tomarse fotos y disfrutar de las victorias. Yo también me alegro con los triunfos de Nairo Quintana, y me alegré con las victorias de Montoya, pero es un sentimiento efímero, que a las pocas horas se olvida. La verdadera felicidad la sentimos los que siempre estuvimos ahí. Los que sufrimos con el 0-9 en Londrina (El equipo Telecom), los que esperábamos una victoria ante Perú para ir a nuestro cuarto mundial consecutivo, y sufrimos el gol del “Ñol” Solano. Los que pensamos que después del fracaso de Maturana (uno de doce), podríamos ir a Alemania 2006, para que luego una tripleta de Zalayeta nos dejara otros cuatro años sin Mundial. Los que vimos en la Copa América de Venezuela en 2007 un recambio generacional, para en el debut caer goleados 0-5 ante Paraguay, y luego ilusionados por el siguiente partido, volvimos a caer goleados contra Argentina 2-4. Los esperanzados que Lara, después del desastre de Pinto, nos podía encaminar a Sudáfrica 2010, para una vez más caer derrotados en el Centenario. Los días eran grises, uno no se hallaba, solo se esperaba que el tiempo se llevará el malestar. No se leía un periódico o se veía ningún noticiero. En la memoria quedaban esos goles sufridos, y cada vez que se recordaban la amargura resurgía. 

La Selección Colombia era una novia mala, de esas que uno quiere a pesar que solo responden con desilusiones. Por más que uno quisiera alejarse de ella no se podía. Como un enfermo uno siempre tenía la ilusión que la felicidad estaría cerca. Se le defendía de los críticos y los desilusionados. Porque el amor es incondicional, no es una transacción donde se intercambian buenos momentos (tu me haces feliz, yo te hago feliz). Por eso, ahora miro las dos semanas que acaban de pasar y no paro de sonreír. Por eso grito los goles con toda la fuerza, porque los tuve atragantados por muchos años. No es una felicidad eufórica, es una felicidad que no me la creo, que a veces dudo si es realidad o imaginación. Cada vez que recuerdo que es realidad la seguridad de Ospina, los goles de James, la forma de encarar de Cuadrado, la valentía de Yepes, la hombría de Sánchez y los bailes de Armero me dan ganas de llorar, porque la verdadera felicidad la determinan las lágrimas, y solo puedo decir GRACIAS.

 
 

Thursday, June 5, 2014

Sobre la Selección Colombia en Brasil 2014



Ser colombiano es un acto de fe escribió Jorge Luis Borges (en un breve cuento titulado Ulrica). La frase es buenísima por lo etérea, porque lo abarca todo y nada. Es el tipo de frases que se burla de la gente, pues se le da y le da vueltas sin llegar a ningún lado (o volviendo al mismo). Como este es un blog sobre las expectativas que se tienen de Colombia en el Mundial yo diré algo sin mística ni estética: ser colombiano es un acto de olvido.

Colombia no ha jugado el primer partido contra Grecia y ya los hinchas están preocupados por el cruce de octavos de final contra Italia, Inglaterra o Uruguay. Es decir, ya se da por sentado que Colombia pasará la fase de grupos, cuando la historia nos dice que sólo hemos pasado una vez en cuatro presentaciones mundialistas. Además, lo hicimos como mejores terceros (en Italia 90 cuando a octavos pasaban 16 de 24 equipos). Colombia nunca ha terminado en los primeros dos puestos de su grupo en su historia mundialista, y ya muchos están dando esto como un hecho. 

El otro error es decir que se enfrenta un grupo “accesible” como eufemismo de lo que en el Mundial de EE.UU de 1994 se calificaba como un grupo “fácil”.  Pues hay que recordar que de los cuatro, Colombia es el único equipo que sus jugadores no tienen experiencia mundialista. Esto lo resaltó Fernando Santos, DT de Grecia “Es un error considerar a Colombia los favoritos del grupos y menospreciar a los demás. Es un equipo que lleva mucho tiempo sin jugar un Mundial”. 

En perspectiva en el grupo C se juega contra un Japón campeón de la última edición de la Copa de Asía, con la mentalidad que sólo sirve ganar y con un espíritu colectivo que es acorde a su cultura, con individualidades desequilibrantes como Honda y Kagawa. También se enfrentan a Costa de Marfil de Yaya Toure, uno de los mejores volantes del mundo, quien juega en la selección con la mejor nomina de África (Léase Drogba, Gervinho, Kolo Toure). El plato de entrada es contra Grecia, una de las defensa más recias de Europa, y un equipo fuerte en pelota quieta, de esos que clasificaron ganando muchos partidos por 1 a 0  (Una especie de Atlético Madrid a nivel de selección). El grupo C no es fácil, ni accesible, es complicadísimo y muy equilibrado. Los cuatro equipos creen que lo pueden ganar. El grupo es tan difícil que ex mundialistas y referentes del fútbol colombiano como el “Tino” Asprilla y el “Pibe” Valderrama han declarado: “la clave está en no perder el primer partido”.

Lo otro que hace parte de la cultura futbolística es sobredimensionar a nuestros jugadores. El hincha piensa que tiene una generación de oro, y al ver los goles que hacen los colombianos en el exterior, se cree imposible que un equipo salga campeón sin tener a un colombiano. Pero la verdad, así sea dolorosa, es que la Champions, el verdadero termómetro de qué tipo de jugadores tiene un país, no tuvo desde los cuartos de final a un solo jugador colombiano, ni siquiera en un rol secundario. A esto hay que sumarla la ausencia de Falcao, el mayor referente mundial.

Afortunadamente es Pekerman quien dirige y no las expectativas de los hinchas. Pekerman ya dirigió un mundial (Argentina en 2006), y sabe, como por lo general lo saben los técnicos argentinos, que el fútbol se juega partido a partido (El conocido paso a paso del “Mostaza” Merlo).  Sabe con que jugadores cuenta, y tiene una idea clara de la potencialidad de los jugadores que tiene y que puede sacar de ellos. Sabe que quiere un equipo dinámico y por eso no llevó a Macnelly Torres (De los 23 el único error fue llevar a Alex Mejía un jugador que grita mucho y juega poco). 

Pekerman se toma el Mundial con seriedad y ha concentrado a los jugadores con varias semanas de anticipación. Qué diferencia con el Mundial de 1994 donde algunos futbolistas vieron en el Mundial una oportunidad para vacacionar en EE.UU con sus familias. Además, Pekerman sabe que es prioritario estudiar a profundidad a los rivales, a diferencia de Maturana en el Mundial de 1994. Cuenta el periodista Esteban Jaramillo, que él le ofreció a Maturana unos videos de como jugaba Rumania, a lo que él respondió “Ándate a cagar”, y paso a seguir, le explicó al periodista que en la forma y en el nivel de Colombia no se necesitaba estudiar al rival, (perdimos en el debut 3 a 1). Tambien hay que destacar que en este mundial Pekerman no va a tener la presión de los mafiosos que hubo en el 94, cuando amenazaron al cuerpo técnico y los jugadores si ponían a “Barrabas” Gómez.

Pekerman sabe que bajo los hombros de Cuadrado y James está la generación del fútbol ofensivo de Colombia. Sabe que arriba entre Bacca o  Jackson tiene delanteros que la puede empujar, a pesar de no ser tan infalibles como Falcao. Sabe que Teo se crece cuando juega con la tricolor, y que en Ibarbo y Ramos tiene alternativas en ataque. Sabe que Quintero es el arma secreta de este equipo. Sabe que Colombia tiene como hacer daño. A la sumatoria de lo anterior, el argentino transmite mentalidad ganadora y amor a la camiseta. Lo que se traduce en que siempre se debe ser protagonistas. Lejos estamos de esos mundiales donde Bolillo decía “venimos a aprender” o que al enterarse del grupo de Colombia en Francia 98 dijo “lo normal es que pasen Rumania e Inglaterra”. El mismo Bolillo, que sin sonrojarse, aceptó defender un 0-2 en un Italia-Ecuador (Mundial de 2002). Pekerman va a salir a ganar cada uno de los partidos que juegue, y lo va hacer con tenencia de pelota, fiel al estilo de la Selección. 

Ahora, Pekerman también sabe que el dolor de cabeza está en la defensa y los volantes de marca. Acá hay una paradoja, Colombia fue el equipo de la eliminatoria que menos goles recibió en contra, pero existe la sensación que la defensa es muy vulnerable. El sentimiento de vulnerabilidad se agudiza con la ausencia de E. Valencia, quien equivale al Busquets en el Barcelona o a Xabi Alonso en Real Madrid. Valencia es el equilibrio, ese jugador táctico que todo lo hace bien: le cubre la espalda a los laterales, se mete entre los centrales cuando el rival empieza a central. Sin E. Valencia Colombia sufre un bajón. La esperanza está en que Pekerman le pueda transmitir a Carlos Sanchez este rol en el campo de juego.

Fue en la ausencia de este volante de marca que nuestros centrales (Yepes y Amaranto) se han visto mal en los partidos, bueno esto y que ya con los años han perdido velocidad y capacidad de reacción. Por arriba y en el choque siguen siendo buenos, pero cuando el rival  tiene espacio les cuesta mucho. Amaranto ya no está, lo que le da lugar a Valdés, un central más joven con mayor capacidad de reacción y con una salida limpia (es muy claro en el “primer pase”). Todo indica que la dupla será Yepes-Valdés.  

Con esto pareciera resuelto la dupla de centrales pero queda la otra jaqueca: los laterales. Los titulares indiscutidos de la eliminatoria fueron Zúñiga y Armero, el primero tuvo una lesión que lo dejo afuera de la cancha por nueve meses y cuando retornó jugó muy pocos minutos, el segundo tuvo una temporada irregular, fue titular por 3 partidos consecutivos por el West Ham United, pero terminó sentado. Quien está en mejor nivel es Arias que se consolidó como titular en el PSV Endhoiven y siempre respondió con la selección. Sin embargo, Pekerman es de los que se la juega por la continuidad a los jugadores, por más que Arias pueda estar mejos, va a poner a los dos de siempre.

El esquema sería un 4-2-3-1, con este once: Ospina; Zúñiga, Valdés, Yepes, Armero; Sanchez, Aguilar; Teo, James, Cuadrado; Bacca. Lo que haría, que requiere coordinación, pero que puede romper las referencias en marca de los rivales es rotar a Teo, James y Cuadrado. Los tres tienen la capacidad de jugar por el centro y por ambos francos. De sus piernas saldrán las asistencias de gol, ahora sólo queda rezar que el “9” esté enchufado.

A lo mejor con este esquema y de la mano y de la inteligencia de Pekerman, tenemos grandes posibilidades de hacer historia. Los hinchas deben saber que con pasar a la segunda ronda, la Selección habrá cumplido, pues habría hecho el mejor mundial en su historia. Pero tengamos fe, quien quita que podamos hacer más, por qué no soñar con meternos entre los ocho mejores, y por qué no ilusionarnos con llegar a semifinales. Un equipo debutante ya lo hizo (Bulgaria en 1994) y otro se metió entre los cuatro mejores luego de 48 años de ausencia (Turquía en 2002). Este será el quinto intento de Colombia, tal vez sea este EL MUNDIAL. A lo mejor Borges tenía razón, ser colombiano es un acto de fe. 
 

PD: Acá el link con el cuento de Borges http://www.escribirte.com.ar/destacados/3/borges/textos/70/ulrica.htm