Thursday, March 26, 2015

Sobre Petro y Mockus mis grandes decepciones en la política


Aquello que no genera alegrías termina generando antipatía e indiferencia: esto es lo que pasa con la política. Es un mundo tan oscuro que lo natural es mirar para otro lado, y refugiarse en otros temas. Por esto es tan importante la existencia de esos políticos virtuosos que generan esperanza. Ese aire fresco que se respira en la fetidez. Esos políticos eran Gustavo Petro y Antanas Mockus. Pero sus declaraciones y actuaciones en los últimos años, me han recordado que uno solo se puede decepcionar con lo que alguna vez se ilusionó.

Fue idea de Petro que Mockus se lanzara a la alcaldía de Bogotá. Según dice Petro, él caminaba por el Sumapaz (localidad rural de Bogotá) al cruzarse en el camino con un campesino, Petro le preguntó por quién iba a votar a la alcaldía, a lo que le respondió por el “loco” de Mockus. En ese entonces Antanas no era ni candidato ni político, pero acababa de bajarse los pantalones en un auditorio de la Universidad Nacional. Ese gesto puso la luz en ese excéntrico lituano. Ese gesto hizo que la gente se interesara por Mockus, que escuchara sus propuestas, que vieran a un apolítico (outsider) que se mostraba honesto antes una Bogotá caída, engrisada y poco querida (Muy parecida al estado actual). Su carisma, su particular nombre, su trayectoria académica y su creatividad lo llevaron a la alcaldía (con una campaña de bajísimo presupuesto).

Mockus se convirtió en uno de los mejores alcaldes de Bogotá. En un país tan confundido, corrupto y violento, la plataforma política de Mockus se ha basado en dos conceptos básicos: La vida es sagrada, y las finanzas públicas son sagradas. Un país o una ciudad sin violencia y sin corrupción. Mockus logró bajar de manera sorprendente la tasa de homicidios en Bogotá y dejó unas finanzas públicas tan sólidas, que en su época Bogotá tenia calificación de riesgo AAA (lo que indica la mejor solvencia posible en las finanzas). Mockus ilusionaba a sus seguidores con aumentar la escala de su legado a toda Colombia.

Pero Colombia no estaba preparada para elegir a Mockus. En este país es imposible ser presidente sin maquinaria política. Mockus fracasó en sus tres intentos. En su tercer y último intento estuvo cerca en las encuestas pero lejos en las urnas. En ese entonces Mockus y Petro compartieron ser candidatos a la presidencia. Petro venía de ser uno de los mejores congresistas. Con valentía denunció grandes escándalos de corrupción, violaciones de derechos humanos, y vínculos de políticos con paramilitares. Cuando muchos veían con beneplácito a los paramilitares, Petro con visión y pantalones era la voz de la conciencia de un país que oscilaba entre la torpeza y la miopía. Durante los diálogos de Ralito, los líderes paramilitares encabezados por Mancuso fueron a hablar al congreso, al final de sus intervención casi la totalidad de los congresistas se pusieron de pie a aplaudirlos, un exabrupto que pocos fueron capaces en ese momento de criticar, uno de ellos fue Petro quien dijo “Este era el paso que le faltaba a Colombia para caer al abismo”. Por su postura firme ante los paramilitares Petro sacó la segunda votación más alta en la costa en las elecciones presidenciales de 2010.  

A Petro un sector la aplaudía por sus denuncias, pero otro lo criticaba recordándole su pasado en el M-19, y por supuesto la toma del Palacio de Justicia. Lo que muchos no saben y prefieren olvidar es que Petro dentro de la estructura de la guerrilla del M-19 era un mando medio, tirando a mando bajo, un alias “Don Nadie”. (En el libro de Laura Restrepo “Historia de un Entusiasmo” que trata sobre el M-19 y el proceso de paz, a Petro no lo menciona ni en un pie de página). Petro tampoco participó en la toma del Palacio de Justicia pues se encontraba en la cárcel (lo capturaron en Zipaquirá en octubre de 1985, la toma del Palacio de Justicia fue un mes después -6 de noviembre-).

A Petro se le debe criticar por su presente como alcalde no por su pasado guerrillero. En su administración no ha podido conformar un equipo y por eso su pobre ejecución y resultados. La única igualdad que ha logrado es que la inseguridad y el desorden no discriminan barrio en Bogotá. Transmilenio está más caído que el precio del petróleo. La percepción es que acá todo el mundo hace lo que se da la gana, y por eso, el más fuerte siempre gana, lo que va en contravía de su slogan “Bogotá humana”. Es una ciudad sin rumbo, y el alcalde usa frases demagógicas, siempre culpando a todas las mafias de sus desaciertos (La mafia del Concejo, la mafia de la contratación, la mafia de los medios de comunicación). Sin autocritica y sin equipo la ciudad se derrumba, pero el alcalde por twitter habla de temas nacionales (el último exigiendo que Campo Rubiales vuelva  a Ecopetrol). Petro cree que su tarea principal es ser generador de opinión y no alcalde de Bogotá. Pasó de ser uno de los mejores congresistas de las últimas décadas a un alcalde mediocre, pendenciero y desconectado. Petro es mi primera gran decepción (Rescato que haya eliminado el contraflujo de la 7ma, dándole igual de importancia a los habitantes del sur que del norte).

Las decepciones por lo general vienen acompañadas, y ahí está Mockus con sus declaraciones a favor de Santos que se han transformado en contratos generosos para su Corporación Visionarios. Todo empezó mal cuando dijo “Santos ha sido mucho mejor presidente de lo que yo habría sido”. Desde la primera ronda lo apoyó a sabiendas de como Santos se pavonea de estadista en Bogotá y se una en la provincia con políticos que tienen, por lo menos, medio pie en la criminalidad (Ejemplo Kiko el ex gobernador de La Guajira). A sabiendas que aumentó el gasto público a favor de contratos para sus aliados, que a la vez se convirtieron en los votos que lo eligieron. Según datos The Economist de enero a mayo en 2013 las finanzas públicas mostraban un superávit de $3.8 billones, y en el mismo periodo de 2014 un déficit de $4.9 billones de pesos, esta diferencia de $8.7 billones se explica con un sustantivo: mermelada.

La mermelada es una expresión que se originó en la reforma a la regalías, y tenía una connotación positiva: la mermelada se debe esparcir en toda la tostada, es decir, los recursos de las regalías deberían llegar a todos los municipios. Sin embargo, en un gobierno clientelista (como lo han sido también todos los anteriores) esta mermelada logró esparcirse y enlodar a Mockus.

La política en Colombia siempre ha olido mal, pero sin políticos de la talla de lo que fueron Petro y Mockus el olor apesta. 

Friday, February 20, 2015

Sobre el transporte público y la ciudad que representa




Transmilenio es caótico. Sin maquillaje, ni eufemismos hay que aceptarlo: Bogotá es un espejo de esta realidad. En Transmilenio vemos  desorden, acoso a las mujeres, colados, confusión, criminalidad, informalidad, suciedad, poco o nada de cultura ciudadana. 

Así esto lo contradigan los expertos urbanos que desde la comodidad de sus puestos hablan de las bondades del sistema con sofisticados indicadores.  Acá importa el usuario, no el experto. Los primeros califican el sistema como una mierda. Es evidente: las filas son interminables y los bloqueos son a diario, por el desespero de ver buses empacados de personas o porque pasan los minutos y no la ruta. Ni hablar de lo que sufren las mujeres con el acoso que se convierte en manoseo.  

En esto compartimos el mismo patrón vicioso con Ciudad de México, allá el acoso llegó al nivel que obligó a su metro en horas pico a tener vagones exclusivos para mujeres. Acá se propuso algo similar, pero no se ha llevado a cabo. Sin embargo, para detener a los acosadores se pusieron voluptuosas policías encubiertas en Transmilenio. Las medidas son síntomas de una enfermedad que represente el sentir machista de una sociedad, ese sentir que la mujer es un objeto que está al servicio del hombre, y por eso ante el instinto de sentirse atraído creen estar en todo su derecho de manosearlas.

Pero más allá del machismo, el sistema de transporte también demuestra el desarrollo de una ciudad. La frase de Peñalosa “Una ciudad avanzada no es en la que los pobres pueden moverse en carro, sino una en la que incluso los ricos utilizan el transporte público”, muestra muy bien esto. El desarrollo se debe mirar por la calidad de los bienes públicos. Transmilenio es caótico porque los que tiene poder en la toma de decisiones ni ellos ni los suyos lo usan, por lo tanto son indolentes. Los privilegiados de esta ciudad usan carro (tienen dos o blindado -para evitar el pico y placa-). En contraste, las sociedades desarrolladas proveen bienes públicos de altísima calidad, empezando por su sistema de transporte. 

El contraste es abismal con Hong Kong, Berlín, Estocolmo, Londres en su subterráneo y en su tren se ve limpieza, orden, eficiencia, claridad. Esto refleja una ciudad igualada por arriba, donde en un mismo vagón se encuentran obreros, estudiantes, secretarias, turistas y empresarios, todos disfrutando de un sistema de transporte digno y representativo de su sociedad. El de los bogotanos también representa nuestra ciudad, por eso se entiende todavía la cantidad de gente que prefiere aguantarse los trancones en antes de subirse a un sistema mucho más rápido. 

PD1: Un caso interesante de transporte es el de Bangkok, aquí aplica el lugar común de una “ciudad de contrastes”. Un metro y un tren eficientes y organizados, con motos jalonando una cabina con personas (Tug-tug) con altos niveles de informalidad y poca seguridad. Análogo a lo que se ve en Bangkok una ciudad donde colindan rascacielos y restaurantes de alto nivel con construcciones a “lo que salga” y calles y andenes invadidas de puestos de comida (El respeto por el espacio público es el mismo que tiene Petro: nulo).  

PD2: Otro caso es el subway de Nueva York, como su ciudad en un principio es “in your face” o siendo más formales “overwhelming”, todo pasa tan rápido que nadie tiene tiempo de detenerse guiar a los confundidos. Igual que sus ciudadanos, tampoco son amigables los empleados del MTA que contestan sólo una vez y de manera rápida, su premisa parece ser “no se repite”. Pero una vez se entiende el sistema funciona bastante bien.