Friday, December 19, 2014

Sobre lo que dejó el 2014


Los años que más sensaciones generan son aquellos donde hay elecciones y donde hay Mundial. Es el momento que sin importar que tan distinta o alejada sea la persona siempre se puede conversar trascendiendo las preguntas ¿cómo has estado?, o los comentarios de como llueve o el tráfico está insoportable. Son años con vida, donde se combina la esperanza y la frustración, donde el alivio de unos se convierte en la desesperanza de otros. Un 2014 donde todos al mismo tiempo nos unimos para gritar gol y abrazarnos con la fuerza que sólo el fútbol puede transmitir. Un 2014 que dejó la lección que el país necesita más líderes como Pekerman (hablo poco y hago mucho) y más jóvenes como James (Disciplina, ternura, compromiso). Acá un balance de 2014 que está a pocos días de ser historia:

El Evento Político: La reelección de Santos. En 2010 ganó por su mano firme contra las FARC y con los votos de Uribe. En 2014 ganó por su proceso de paz con las Farc y por los votos contra Uribe (Además, por sacar provecho del presupuesto de la nación, asignación de la burocracia y acceso a medios de comunicación). Así es Santos, tan poco carismático, tan ambiguo, tan acomodado que siempre necesita subirse en los hombros de otros para poder resaltar.

El Momento Dulce: La sonrisa que no se borra al recordar a Colombia en el Mundial. Sus goles y su alegría a ritmo de Ras Tas Tas. Esos muchachos humildes, jodidos, que lo tenían todo para perder, y que le dieron a este país alegría y prestigio. Liderados por Pekerman mostraron  que Colombia es grande. A ellos se les debe muchas alegrías y unas cuantas lágrimas.

La Esperanza: Está en el Partido Verde. En sus congresistas juiciosos y comprometidos. En un partido que respeta la propiedad privada y reconoce la importancia del sector privado, pero que busca la inclusión de los temas ambientales y de los más marginales.

El Humor: Este premio se lo gana Navarro Wolf. Ese que sacó una votación por debajo de lo esperado, y dijo: “Navarro cojea pero llega”, ese que dijo en Twitter que Petro no sabía bailar, en respuesta el alcalde de Bogotá lo retó a un baile, Navarro aceptó el reto, y le dijo “te doy una pierna de ventaja”. 

La Noticia de 2014: El Levantamiento del embargo a Cuba. Alguien muy bien lo dijo en Twitter: “Es una mini caída del muro de Berlín”. De la Guerra Fría sólo queda el pasado.

Anacrónico: El Procurador Alejandro Ordoñez, no merece que se le gaste teclado, es un tarado, pero lo son más sus seguidores.

El Político Super Star: “Pepe” Mujica, el anciano que puso a Uruguay en el mapa Mundial. Sus políticas son progresistas, pero lo placentero es escuchar sus reflexiones, como: “Se aprenda es en la adversidad y en la escases. En la abundancia no se aprende nada” o “el poder no cambia a la gente muestra realmente lo que son”.

La Alerta: La situación económica del país donde se depende del petróleo y apenas hay 7 años de reservas. Para aumentar éstas, se tiene que invertir mucho dinero, pero con los precios actuales no es viable. Además, los inversionistas le huyen a la nueva reforma tributaria y a la incertidumbre de las consultas previas. Pero como el panorama oscuro siempre puede ser más negro, llegó un gran competidor como México que abrió su mercado, y resulta tan atractivo que hasta Ecopetrol y Pacific Rubiales han mostrado interés. Sin petróleo y sin una política seria para que otros sectores jalonen la economía, estamos a algunos años de una crisis, si a esta situación no se le da un giro. Muy preocupante.

La Frase: “Colombia no es guerra, Colombia es amor”. Ahí estaba Nairo Quintana con su cara de campesino triunfando en los Alpes italianos. Al mirarlo cuesta pensar que una persona tan menuda sea parte de la elite mundial del ciclismo. En el deporte como la vida, el cerebro y el corazón, están por encima de los músculos, y Nairo es el mejor ejemplo de esto.
Lo que se Llevó el 2014: Nos quitó a Cerati, a Chespirito y a García Márquez, en verdad nadie se puede llamar colombiano si no ha tenido una relación con éstos tres.

La Mayor Vergüenza: En Colombia que en pleno 2014 haya gente que se muera de hambre, como pasó en la Guajira, no importa que tan fuerte sea una sequía esto es inadmisible. En el mundo lo que pasó con los estudiantes mexicanos. 43 jóvenes asesinados donde sus cadáveres se convirtieron en cenizas, por el único pecado de expresar un pensamiento disidente. Inconcebible e imperdonable que esto pase. Devolvió a los mexicanos a la noche de Tlateloclo de  1968.

La Sensación de la Red: Tiene nombre y apellido: Actualidad Panamericana. Gran sentido del humor, gran redacción (Escriben mejor que los periodistas de El Espectador) y muy ingeniosos. Es doblemente divertido cuando sus artículos confunden a políticos, como aquel que cayó con la noticia de que los líderes de las FARC solicitaron a Colpensiones que les reconozcan las semanas de cotización mientras estuvieron en el monte. Maestros.

Los Nuevos Fundamentalistas: Este premio se lo llevan algunos ambientalistas, y sus actitudes dogmáticas. Desde sus cómodas oficinas ordenan que no se haga ninguna actividad productiva que pueda atentar contra el medio ambiente, sin tener en cuenta las personas que viven en esas zonas.  

El Genio de las Comunicaciones: Año tras año, este premio se lo gana Francisco I. Hasta la escogencia de su nombre fue un cabezazo (Los franciscanos a diferencia de los benedictinos, están al lado de los más humildes). Pareciera que hay siglos y siglos de diferencia entre Francisco I y Benedicto XVI. Francisco I le dio un giro a la imagen de la Iglesia Católica, ahora se habla de él y de sus frases y sus pensamientos (Como decir que los animales tienen alma), y cada vez se oye menos los escándalos sexuales. Genio con mayúsculas.


La Lección: A cargo de Gustavo Petro, pasó de ser un extraordinario congresista a un alcalde incompetente y arrogante. No porque se hace bien algo, significa que  se pueda hacer lo otro bien. Congresista valiente y juicioso, acusó a los paramilitares de lo que eran: asesinos y narcotraficantes (mientras el Congreso de la República se ponía de pie a aplaudirlos). En cuanto a su incompetencia como alcalde, no es mucho lo que hay que escribir cuando esta se vive a diario.  

Thursday, December 4, 2014

Sobre los lugares comunes de las reuniones



Después de una reunión de trabajo queda un sabor que se perdió mucho tiempo. Es común que la gente comente “No se necesitaban dos horas, se hubiera podido decir lo mismo en treinta minutos”. Hay personas más explicitas y dicen “Hoy no trabajé por estar todo el día en reuniones”. Éstas, al menos en Colombia, están a kilómetros de ser óptimas.

La ineficiencia se debe en general a cuatro temas: a) las personas llegan tarde y sin sonrojarse preguntan o comentan sobre los temas que ya se habían adelantando, volviendo a empezar  la reunión  (Adolfo Zableh escribió “Prefiero un alemán haciendo cara de culo a tiempo, que un colombiano tarde con una sonrisa”); b) Por los que hablan por hablar, y que su aporte tiene un tinte más de ego que de agregar valor; c) La gente asiste a la reunión sin conocer el objetivo de ella, es decir, hay que hacer una pre-reunión, para que luego si poder avanzar; d) El preámbulo de la reunión, lo que se llama “small talk”, donde por varios minutos se habla de cotidianidades retrasando el inicio de la reunión. 

Sufriendo de los síntomas inicié un ejercicio en detectar los lugares comunes de las reuniones y sus implicaciones:

1) Por ver las ramas del árbol no estamos viendo el bosque: Una de los salvavidas preferidos de los consultores cuando la conversación se está yendo a particularidades que no domina. Un consultor que patina, es lo mismo que un delantero sin gol, sus días están contados. Antes de resbalar saca este comodín para que la reunión vuelva a temas generales que sin mucha preparación puede controlar.  

2) Un abordaje integral, para optimizar recursos y promover sinergias: Suena sofisticado pero esto es la misma tontería que decirle a un comerciante que compre barato y venda caro. La teoría todos la sabemos, lo que tiene valor es especificar el detalle, señalando los pasos de cómo lograrlo.

3) A mí no me empujen, a mí deténganme: la frase preferida de un actor de reparto. Por lo general ambicioso y con ansias de protagonismo. Es aquel que ante una propuesta alza la mano y da a conocer como él ya había pensado en esa idea, y no sólo eso, además ya había adelantado acciones en ese sentido. Tipo aburrido y peligroso. 

4) Muy buena la idea pero me parece que es transversal: Cuando alguien da una idea concreta, la mejor forma de destruirla es usando el adjetivo “transversal”. Eso significa que su idea va en todo, y al ir en todo va en nada. La idea concreta queda diluida, sin ningún responsable y sin presupuesto para su ejecución. Una idea transversal análogamente es lo mismo que crear una comisión: al final no pasa nada.

5) Cada reto es una oportunidad: Esta es la frase bisagra, el lugar común por excelencia donde se cierra el diagnóstico y se pasa a las recomendaciones. Tal vez el primero quien lo dijo tuvo un cabezazo, pero ahora es una frase reiterativa y predecible.

6) Eso es operativo, eso no tiene problema: Esta es la frase del senior que acaba de clavar a su junior. Que algo sea operativo, y que no tenga retos mentales no quiere decir que no quite mucho tiempo y energía. Una mudanza es operativa, e intelectualmente no tiene retos, pero al hacerla se ve que no es fácil y que sí tiene problema.  

Ahora, hay gente que le gusta estar en reuniones. Es la manera más lista de trabajar poco y pretender que se hace algo. Es una forma de alejarse del jefe, y en caso que “caiga” un problema que necesita solución inmediata, pues éste no se le puede asignar a quien no está.  Es la manera de ganar tiempo libre, pues es difícil contralar que el empleado llegue a tiempo a la reunión o esté en toda. Además, si la reunión acaba pasadas las 4pm, lo más seguro es que se vaya para la casa. 

Pero sobretodo las reuniones son un reflejo de la sociedad colombiana, donde no se respeta el tiempo del otro, donde se habla mucho y se ejecuta poco. Donde la gente es muy participativa y quiere figurar, hasta el momento donde se asignan compromisos, y los hace poco activos empiezan a esconderse en su silla. Como sociedad somos facilistas, y en ese sentido somos muy buenos para hablar, y echar globos, para grandes planes y presentaciones con muy buenos diseños. Somos flojos para concretar y trabajar en el largo plazo logrando resultados concretos.  

Por esto hay que precisar la percepción que el colombiano trabaja mucho, yo creo que es más concreto decir que el colombiano pasa mucho tiempo en la oficina y en reuniones. Sólo hay que ver a los alemanes, motor de la economía de la Unión Europea, (al ser un gran exportador de manufacturas de valor agregado) los empleados trabajan 35 horas a la semana, y tienen 24 días de vacaciones al año, y son una economía altamente productiva. El alemán cuando va a trabajar es a trabajar, no conversan entre compañeros. Ellos trabajan mucho y se reúnen poco.

PD: Para más detalle de la cultura alemán en el trabajo leer  http://knote.com/2014/11/10/why-germans-work-fewer-hours-but-produce-more-a-study-in-culture/
 


Thursday, October 2, 2014

Sobre el clasismo en Colombia


Hace poco un británico de origen árabe escribió que las aerolíneas son un microcosmos del país al que pertenecen, y que en ese sentido Avianca representa el clasismo arraigado de la sociedad colombiana. Este británico, quien vive desde 2014 en Bogotá, apenas se acomodaba en primera clase del vuelo Bogotá-Londres, cuando la azafata extrañada y azarada se acercó a pedirle el pasa bordo. Él mostró su pasa bordo y a pesar de estar en su puesto, la azafata en vez de disculparse por su intromisión y ofrecerle una bebida, insistió que la fila seis quedaba atrás, mientras señalaba con autoridad los asientos de la sección económica. A la azafata su estructura mental le impedía entender que un joven de piel oscura, vestido con jeans, camiseta y tenis pudiera viajar en primera clase en un vuelo transatlántico.

El episodio de la azafata podría ser algo aislado, idiotas sin tacto los hay en todas partes. Lo que evidencia el arraigo de la estructura clasista en Colombia fue la incapacidad del narcotráfico, con todo su poder de penetración, de poder pertenecer a las altas esferas sociales. Los narcotraficantes eligieron y coronaron reinas de belleza, trajeron animales de África, tenían piscinas en distintas formas (una con el mapa del Caquetá), ponían al campeón del fútbol colombiano, financiaron campañas presidenciales (una comprobada ocho mil veces), ejecutaron magnicidios, aterrorizaron con sus bombas a toda la sociedad, tramitaron leyes a su medida en el Congreso (narcomicos), pero hubo algo que jamás pudieron hacer: pertenecer a la élite social ni a sus clubes sociales (al punto que el narco “Chepe” Santacruz hizo en Cali una réplica del Club Colombia después que le negaran la entrada). Los narcotraficantes eran vistos como parias en las altas esferas, es más, a las personas que hacían parte de su círculo y se relacionaron con los narcos fueron excluidos y expulsados de los clubes sociales. (Dicen que esto le pasó al suegro de Juan Pablo Montoya). 

Se podría pensar que es un rechazo de la alta esfera hacia la criminalidad, pero no hay que ser fiscal para saber que un gran número de personas que pertenecen a ésta se reparten los grandes contratos del Estado a cambio de financiación electoral, evaden impuestos, utilizan “inside information” para sacar provecho en el mercado accionario, se apropian de terrenos por donde está diseñado el trazo de una nueva carreteras o/y compran bodegas donde se va constituir una zona franca. Es una elite que castiga los crímenes violentos, pero convive y coexiste con crímenes de cuello blanco. Claro que rechazan la violencia que viene de la mano con el narcotráfico, pero parte de su molestia está que un mestizo, de poco modales, puede acceder a los mismos espacios a los que ellos acceden (Como también les molesta los “levatandos”, así su fortuna sea legitima).

El problema del clasismo va más allá de las elites, se puede argumentar que en todo el mundo éstas son clasistas, pero el clasismo en Colombia es tan arraigado que gente de clase media también empiezan a cometer actos clasistas, como la azafata. Muchas personas clasistas de clase media confunden lo elemental, cuando hay escándalos de grandes desfalcos financieros, si el criminal tiene en su mayoría genes europeos, por inercia dicen “es un tipo súper bien”. Es decir, se califica de bien a la persona por sus rasgos y por sus apellidos, antes que por sus acciones. Parece un mal chiste tener que aclarar que una persona sea un “tipo bien” lo determina su comportamiento y no su ADN. 

Esto de “ser bien” trasciende el ADN al nombre de pila, solo el tener un nombre que se salga de los estándares de “ser bien”, es suficiente para ser excluido. No se necesita hacer un estudio para saber que Gonzalo Shroeder tendrá mucho más éxito en el mercado laboral que Johan Gonzalez. En su época de académico, Alejandro Gaviria (CEDE –Universidad de los Andes) sí realizó el estudio y pudo determinar que las personas “sin tocayo” ganan hasta 10% menos, y que en la medida que se comparan personas con más años de educación, la brecha se hace aun más grande. 

Mucha veces se ha dicho en Colombia hay más clasismo que racismo. Esto es más grave desde la exclusión (menos grave desde los actos violentos), porque el clasismo termina excluyendo a más personas (es mayor la sumatoria de personas humildes blancas, mestizas, árabes, indígenas y afros, que lo que puede excluir el racismo). El problema del clasismo va más allá de lo anecdótico, que si un narco le rechazan la entrada a un club social. El problema está que el clasismo, diferencia y excluye, y en el “mejor” de los casos genera desinterés e indiferencia por el otro. Este clasismo puede explicar, en parte, la razón de décadas en que el Estado colombiano ha sido tan indolente con las personas más humildes. La lógica parte que las clases dominantes no se sienten relacionadas con ellos, y por esto, son excluidos de la provisión de bienes públicos o los que se proveen son de baja calidad, de manera análoga son como la azafata que al ver a una persona de piel oscura inmediatamente piensan que la persona pertenece y merece estar bien atrás.